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20 de octubre de 2026

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Cómo armar tus propias mezclas de hierbas para infusión

Cómo armar tus propias mezclas de hierbas para infusión

Una base, un aroma y un toque final: con esa idea simple podés crear blends caseros con las hierbas que más te gustan. Proporciones, combinaciones y cómo guardarlos.

Hay algo muy lindo en abrir un frasco y encontrar una mezcla de hierbas armada por vos: las flores amarillas de la manzanilla, el verde de la menta, unos trocitos de cáscara de naranja que perfuman todo. Armar tus propios blends para infusión es fácil, económico y muy entretenido. Te permite ajustar los sabores a tu gusto, aprovechar lo que tenés en la alacena y hasta preparar regalos caseros. Acá te contamos una forma sencilla de pensarlo, con proporciones orientativas y algunas combinaciones para empezar.

La idea de las tres partes

Una forma práctica de armar una mezcla es pensarla en tres capas, como cuando se arma un perfume:

1. La base. Es la hierba que va a dominar y la que aporta el cuerpo de la infusión. Suele ser algo de sabor amable, que tolera bien acompañantes. La manzanilla, el cedrón o la melisa funcionan muy bien en este rol.

2. El aroma. Es la segunda voz, la que le da carácter. Puede ser una hierba más intensa, como la menta o la peperina, o una flor, como la lavanda o los pétalos de rosa.

3. El toque final. Es un acento en poca cantidad: cáscara de naranja, canela en rama partida, un par de semillas de cardamomo o de anís. Le da ese "algo" que hace que la mezcla sea tuya.

Como punto de partida, probá algo así como seis partes de base, tres de aroma y una de toque final. Una "parte" puede ser una cucharada, una taza o un puñado: lo importante es mantener la proporción.

Cómo elegir qué combinar

Antes de mezclar, conviene probar cada hierba sola. Prepará una taza de cada una y anotá lo que sentís: si es suave o intensa, dulce o amarga, si tiene notas cítricas, florales o frescas. Ese pequeño ejercicio te va a servir para no tapar una hierba delicada con otra muy potente.

Algunas pautas que ayudan:

1. Las hierbas de sabor fuerte, como la menta, el boldo o la carqueja, conviene usarlas en poca cantidad o como protagonistas solas, porque dominan rápido.

2. Las flores, como la lavanda, se usan con mano muy liviana. Una pizca alcanza para perfumar una mezcla entera.

3. Los cítricos secos y las especias combinan con casi todo y suman calidez.

4. Buscá un equilibrio de texturas: si una hierba viene muy molida y otra en hojas enteras, la mezcla va a tender a separarse en el frasco. Mezclá bien antes de servir.

Tres mezclas para empezar

Estas combinaciones son solo ideas de sabor para que experimentes:

1. Mezcla cítrica y suave: seis cucharadas de manzanilla, tres de cedrón y una de cáscara de naranja. Es amable, perfumada y muy fácil de tomar a cualquier hora.

2. Mezcla fresca: seis cucharadas de cedrón, tres de hojas de menta y media cucharada de cáscara de naranja. Queda muy rica también preparada en frío.

3. Mezcla cálida de invierno: seis cucharadas de manzanilla, dos de cáscara de naranja y una rama de canela partida en trocitos. Ideal para las tardes frías.

Para preparar, calculá alrededor de una cucharadita colmada de mezcla por taza. Usá agua caliente sin que llegue a hervir a borbotones, tapá la taza y dejá reposar unos cinco minutos. Un infusor de acero para hierbas hace todo más fácil y te permite retirar las hojas cuando la infusión llegó al punto que te gusta.

Si estás embarazada, amamantando, tomás medicación o tenés alguna condición de salud, consultá con tu médico antes de consumir hierbas.

Mezclar bien y anotar todo

Una vez que tenés las hierbas elegidas, ponelas en un bol grande y seco y mezclalas con las manos o con una cuchara, con movimientos suaves para no romper demasiado las hojas y las flores. Si alguna hierba viene en trozos muy grandes, podés partirla con los dedos para que la mezcla quede pareja.

Algo que recomendamos mucho: anotá la receta. Parece obvio, pero cuando una mezcla sale rica, lo primero que vas a querer es repetirla, y dentro de unos meses no te vas a acordar si eran tres o cuatro cucharadas de menta. Un cuaderno de mezclas puede convertirse en un pequeño tesoro familiar.

Cómo guardar tus mezclas

Las mezclas caseras se guardan igual que las hierbas sueltas:

1. En frascos de vidrio limpios, bien secos y con tapa hermética.

2. En un lugar fresco, oscuro y alejado de la cocina y las fuentes de calor y vapor.

3. Con una etiqueta que diga el nombre de la mezcla, qué hierbas lleva y la fecha en que la armaste.

4. En cantidades chicas. Es mejor preparar mezcla para unas pocas semanas y renovarla, que armar un frasco enorme que pierda aroma con el tiempo.

Si querés regalar una mezcla, podés presentarla en un frasquito con una etiqueta escrita a mano que indique ingredientes, cantidad por taza y fecha. Es un regalo sencillo, personal y siempre bienvenido.

flor-de-manzanilla-x100-gr|Flor de manzanilla x100 gr

hojas-de-menta-x100gr|Hojas de menta x100gr

cedron-por-100g|Cedrón por 100g

cascara-de-naranja-x100-gr|Cascara de naranja glaseada x100 gr

canela-en-rama-por-50g|Canela en rama por 50g

filtro-infusor-para-hierbas-de-acero|Filtro infusor para hierbas de acero