Equipo de Dietéticas Naturalmente
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Huerta
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19 de octubre de 2026
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Compost en casa: guía básica para empezar
Cómo hacer compost en casa o en un departamento: qué residuos usar, qué evitar, cómo mantenerlo y cuándo está listo.
Una parte importante de lo que tiramos a la basura todos los días son restos de cocina: cáscaras de frutas y verduras, yerba, saquitos de té, borra de café. Todo eso puede convertirse en compost, un material oscuro y con olor a tierra de bosque que sirve para nutrir plantas, macetas y huertas.
Hacer compost en casa es más simple de lo que parece. No necesitás un terreno grande ni equipos especiales: con un recipiente adecuado y algunas reglas básicas, se puede hacer incluso en un departamento. En esta guía te contamos cómo empezar.
Qué es el compost
El compost es el resultado de la descomposición de restos orgánicos, un proceso que en la naturaleza ocurre todo el tiempo: las hojas que caen en un bosque se descomponen y vuelven a formar parte del suelo. Al compostar en casa, lo que hacemos es acompañar ese proceso en un espacio controlado.
Los encargados del trabajo son microorganismos, hongos, bichos bolita, lombrices y otros pequeños seres vivos que transforman los restos en un material similar a la tierra. Para que trabajen bien necesitan tres cosas: una buena mezcla de materiales, aire y la humedad justa.
Verdes y marrones: la clave del equilibrio
En compostaje se suele hablar de dos tipos de materiales:
Los verdes, o húmedos, son los restos frescos: cáscaras y restos de frutas y verduras, yerba usada, saquitos de té, borra de café, recortes de pasto.
Los marrones, o secos, son materiales más secos y fibrosos: hojas secas, ramitas finas, cartón sin tinta ni plástico, papel de diario en tiras, aserrín de madera sin tratar.
El equilibrio entre ambos es lo que hace que el compost funcione. Una regla casera muy usada es agregar aproximadamente el doble de marrones que de verdes en volumen. Cada vez que sumes restos de cocina, cubrilos con una capa de material seco. Si hay demasiados verdes, el compost se pone húmedo y con mal olor; si hay demasiados marrones, el proceso se vuelve muy lento.
Qué podés compostar y qué no
Sí van al compost:
Cáscaras y restos de frutas y verduras.
Yerba y saquitos de té, mejor si son de papel y sin grapa metálica.
Borra de café y filtros de papel.
Cáscaras de huevo bien trituradas.
Hojas secas, pasto, ramitas finas.
Cartón y papel sin tintas brillantes ni plastificados.
Es mejor evitar:
Carnes, pescados, huesos y lácteos, porque generan olores y atraen animales.
Aceites y restos de comida con mucha grasa.
Excrementos de perros y gatos.
Plantas enfermas o con plagas.
Papeles plastificados, revistas brillantes o materiales sintéticos.
Un consejo práctico: cuanto más chicos sean los trozos, más rápido se descomponen. Cortar las cáscaras grandes en pedazos acelera mucho el proceso.
Cómo armar tu compostera
Hay distintas opciones según el espacio que tengas:
Compostera de patio. Puede ser un cajón de madera, un tambor plástico con agujeros o una compostera comprada. Ubicala sobre tierra, en un lugar a media sombra, para que los organismos del suelo puedan entrar.
Compostera de balcón. Podés usar un balde o un recipiente plástico con tapa, al que le hagas agujeros en los costados para la aireación y en la base para el drenaje, con una bandeja abajo.
Vermicompostera. Usa lombrices californianas para descomponer los restos. Es ideal para departamentos, ocupa poco lugar y, bien manejada, no genera olores.
Para empezar cualquier compostera:
1. Poné en la base una capa de material seco y grueso, como ramitas o cartón en trozos, para favorecer la aireación.
2. Agregá una capa de tierra o compost ya hecho, si tenés. Esto aporta los microorganismos que ponen en marcha el proceso.
3. Empezá a sumar restos de cocina, siempre cubiertos con una capa de material seco.
4. Mezclá o remové el contenido cada tanto, por ejemplo una vez por semana, para que entre aire.
Mantenimiento y problemas comunes
La humedad ideal es parecida a la de una esponja escurrida: húmedo al tacto, pero sin que gotee al apretar un puñado. Algunos problemas frecuentes y cómo resolverlos:
Mal olor. Suele indicar exceso de humedad o de restos verdes. Agregá material seco y remové para airear.
Moscas pequeñas. Tapá bien los restos frescos con una capa de marrones y evitá dejarlos expuestos.
Proceso muy lento. Puede faltar humedad o restos verdes. Agregá algunos y regá apenas si está muy seco.
Demasiado líquido. Revisá el drenaje y sumá cartón o papel en tiras.
Cuándo está listo y cómo usarlo
El tiempo depende del método, el clima y el mantenimiento. En general, el compost puede tardar de algunos meses a casi un año en estar listo. Te vas a dar cuenta porque tiene un color oscuro, textura suelta, olor agradable a tierra húmeda y ya no se reconocen los restos originales.
Antes de usarlo, podés tamizarlo con una zaranda para separar los trozos que todavía no se descompusieron y devolverlos a la compostera. El compost terminado se mezcla con la tierra de macetas y canteros, o se agrega como una capa fina en la superficie.
Hacer compost es también una forma de mirar distinto lo que consumimos. Cada cáscara y cada saquito de té que va a la compostera es un residuo menos y un poco más de tierra viva para tus plantas.
