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20 de octubre de 2026
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Despensa para días de lluvia: qué tener para cocinar sin salir de casa
Qué conviene tener en la alacena para esos días en que no da salir: legumbres, granos, hongos secos y harinas para guisos, sopas y pan casero.
Hay días en los que no da salir. Llueve sin parar, las calles están complicadas o simplemente las ganas de abrigarse y quedarse adentro ganan. En esos días, una alacena bien pensada es la diferencia entre resolver con lo primero que aparece y cocinar algo calentito y rico sin pisar la vereda. En esta nota te proponemos qué tener a mano para esos días y qué preparar con eso.
Lo que no puede faltar
La lógica de una despensa para días de lluvia es tener ingredientes que duren mucho fuera de la heladera y que, combinados, alcancen para armar platos completos. Una lista de base:
1. Legumbres secas: lentejón, arvejas partidas, porotos o garbanzos.
2. Granos y pastas: arroz, fideos secos, polenta, avena.
3. Harina y levadura seca, para pan, pizza o tortas fritas.
4. Sabor concentrado: hongos secos, tomates secos, cebolla deshidratada en escamas, ajo en polvo, caldo casero congelado o en cubos.
5. Especias y hierbas secas: pimentón, comino, laurel, orégano, tomillo.
6. Latas o conservas: tomate triturado, choclo, arvejas.
7. Aceite, vinagre, sal y algo dulce, como miel o dulce casero.
Con esto, más lo que haya en la verdulería de casa, como papa, zanahoria, cebolla o zapallo, que duran bastante en un lugar fresco, podés cocinar varios días seguidos.
Guiso de lentejón: el clásico de la lluvia
El guiso de lentejas es casi una costumbre de los días grises. El lentejón, por ser más grande, conviene remojarlo unas horas antes, aunque no es obligatorio; si lo remojás, se cocina más rápido y más parejo.
En una olla, rehogá una cebolla picada en un chorro de aceite. Si no tenés cebolla fresca, usá dos cucharadas de cebolla deshidratada en escamas hidratada en un poco de agua. Sumá una zanahoria y una papa en cubos, una cucharada de pimentón y una cucharadita de comino. Agregá una taza de lentejón escurrido, una lata de tomate y agua o caldo hasta cubrir con holgura. Cociná a fuego bajo, revolviendo cada tanto, hasta que el lentejón esté tierno, entre 40 minutos y una hora. Ajustá la sal al final.
Sopa espesa de arvejas partidas
Las arvejas partidas no necesitan remojo y se deshacen al cocinarse, dando una sopa cremosa sin necesidad de licuar. Lavá una taza de arvejas, ponelas en una olla con un litro y medio de agua, una cebolla, una zanahoria en rodajas, una hoja de laurel y un poco de tomillo. Cociná a fuego bajo una hora, aproximadamente, revolviendo de vez en cuando para que no se pegue en el fondo. Si se espesa demasiado, sumá agua caliente. Servila con unos crutones de pan tostado y un hilo de aceite de oliva por encima. Al día siguiente suele estar todavía más rica.
Los hongos secos y los tomates secos, sabor en frasco
Un puñado de hongos secos hidratados en agua caliente unos 20 minutos transforma un arroz, una salsa o un guiso. Picalos, salteálos con ajo y usá también el agua de remojo colada, que tiene muchísimo sabor. Con eso, más un arroz y un poco de queso rallado, tenés un risotto de alacena.
Los tomates secos, hidratados y picados, suman sabor intenso a una salsa para fideos, a una pizza o a una tortilla.
Pan casero para pasar la tarde
Pocas cosas acompañan mejor un día de lluvia que el olor a pan en el horno. Con medio kilo de harina, un sobre de levadura seca, una cucharadita de sal, un chorro de aceite y unos 300 ml de agua tibia, tenés la base. Mezclá, amasá unos 10 minutos, dejá levar tapado en un lugar tibio hasta que duplique su volumen, formá el pan y horneá a horno fuerte hasta que esté dorado y suene hueco al golpearlo por abajo. Con la misma masa podés hacer una pizza o unas tortas fritas, otro clásico infaltable de los días de lluvia.
Cómo mantener la despensa a punto
Guardá legumbres, granos y harinas en frascos herméticos, en un lugar fresco, seco y lejos del calor de la cocina. Rotá los productos: lo que comprás nuevo va atrás y lo más viejo adelante, así se usa primero. Revisá cada tanto las fechas de la levadura seca, que con el tiempo pierde fuerza. Las legumbres muy viejas tardan más en cocinarse, así que conviene no acumularlas por años. Y cuando uses algo de la lista, anotalo en un papel en la puerta de la alacena: así, la próxima vez que vayas a comprar, la despensa vuelve a estar lista para el próximo día gris.
lentejon-x500-gr|Lentejon x500 gr
arvejas-partidas-x100-gr|Arvejas partidas x100 gr
hongos-secos-x100gr|Hongos secos x100gr
cebolla-deshidratada-en-escamas-por-100g|Cebolla deshidratada en escamas por 100g
tomates-secos-x100-gr|Tomates secos x100 gr
levadura-levex-x-10-gr|Levadura Levex x 10 gr
