Equipo de Dietéticas Naturalmente
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20 de octubre de 2026
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El maní: de Sudamérica al mundo, y de vuelta a la garrapiñada
Una legumbre que crece bajo tierra, nació en esta parte del continente y conquistó cocinas de África, Asia y Norteamérica. Historia y usos del maní.
El maní está tan presente en nuestra vida que pocas veces nos preguntamos de dónde viene. Lo comemos tostado en una picada, en forma de garrapiñada en una plaza, como pasta para untar o en una salsa de algún plato oriental. Sin embargo, su historia es la de un alimento sudamericano que dio la vuelta al mundo y se volvió parte de cocinas muy distintas entre sí. En esta nota te contamos de dónde viene, cómo crece y cómo se usa en distintas culturas.
Una planta que entierra sus frutos
Aunque lo solemos agrupar con los frutos secos, el maní es en realidad una legumbre, de la misma familia que los porotos, las lentejas y las arvejas. Lo más curioso es su forma de crecer: la planta da flores amarillas por encima del suelo y, una vez que la flor se fecunda, el tallo que la sostiene se alarga, se curva hacia abajo y se entierra. Es bajo tierra donde se forman las vainas con las semillas.
Por eso, cuando se cosecha, la planta se arranca entera y las vainas aparecen colgando de las raíces, cubiertas de tierra. Luego se dejan secar antes de separarlas.
Un origen sudamericano
El maní es originario de Sudamérica. Su domesticación suele ubicarse en una región que abarca el sur de Bolivia y el norte de la Argentina, y desde allí su cultivo se extendió por buena parte del continente mucho antes de la llegada de los europeos. Distintos pueblos americanos lo consumían tostado, molido o en preparaciones con otros ingredientes.
Con la llegada de españoles y portugueses, el maní cruzó el océano. Los navegantes lo llevaron a África, a Asia y a Europa, y en varios de esos lugares la planta se adaptó tan bien que terminó siendo un cultivo central.
Un viaje por las cocinas del mundo
Lo interesante del maní es cómo cada cultura lo hizo propio:
1. En África occidental, el maní se volvió base de guisos y salsas espesas, en los que se muele y se cocina con tomate, cebolla y carnes o verduras.
2. En el sudeste asiático, aparece en salsas para brochetas, ensaladas y platos salteados, combinado con salsa de soja, ajo, jengibre, lima y ají.
3. En China, el maní tostado se suma a salteados con verduras y pollo, y también se come como snack.
4. En Estados Unidos, la pasta de maní se volvió un clásico del desayuno y de la merienda, untada en pan.
5. En la Argentina, el maní es parte de la picada, de la garrapiñada y de muchas golosinas, y en el norte también aparece en algunas preparaciones tradicionales.
La Argentina, tierra de maní
Además de ser parte de su lugar de origen, la Argentina es hoy uno de los grandes productores de maní del mundo, y buena parte de la producción se exporta. La mayor parte del cultivo se concentra en la provincia de Córdoba, donde hay pueblos enteros que giran en torno a la siembra, la cosecha y el procesamiento del maní.
En la vida cotidiana, el maní aparece en la mesa de muchas formas: con cáscara en la picada, tostado y salado en los bares, en garrapiñada en las esquinas y como pasta en el desayuno.
Garrapiñada casera
La garrapiñada es una de las golosinas callejeras más tradicionales de Buenos Aires. Hacerla en casa es simple, aunque requiere atención:
1. En una sartén o cacerola de fondo grueso, poné 200 gramos de maní crudo, 200 gramos de azúcar y 100 mililitros de agua. Si te gusta, sumá unas gotas de esencia de vainilla.
2. Cociná a fuego medio, revolviendo con cuchara de madera. El agua se va a evaporar y el azúcar va a empezar a cristalizarse alrededor del maní, formando una cobertura arenosa.
3. Seguí revolviendo: el azúcar se va a ir derritiendo de a poco y tomando color caramelo. Cuando el maní quede bien cubierto y brillante, retirá del fuego.
4. Volcá enseguida sobre papel manteca o una mesada aceitada y separá los maníes con dos tenedores. Tené cuidado, porque el caramelo quema mucho.
Ideas para usar y guardar el maní
1. Para tostar maní crudo en casa, distribuilo en una placa y llevalo al horno moderado unos 15 minutos, moviendo la placa a mitad de cocción. Dejalo enfriar antes de guardarlo: termina de ponerse crocante al enfriarse.
2. El maní con cáscara es ideal para una picada o para comer en una tarde de charla. Guardalo en un recipiente seco y bien cerrado.
3. Para una salsa de maní rápida, mezclá dos cucharadas de pasta de maní con una cucharada de salsa de soja, jugo de medio limón, un poco de ajo rallado y agua tibia hasta lograr la textura deseada. Queda muy bien con verduras salteadas, arroz o brochetas.
4. Sumá maní sin sal picado a ensaladas, salteados o granolas caseras para darles textura.
5. Guardá el maní pelado en frascos herméticos, en un lugar fresco y oscuro. Si lo vas a tener mucho tiempo, la heladera ayuda a que no se ponga rancio.
6. Recordá que el maní es uno de los alimentos que con más frecuencia provoca alergias. Si cocinás para otras personas, avisales siempre si una preparación lo contiene.
Detrás de cada puñado de maní hay una historia que empezó muy cerca de casa y recorrió el mundo entero antes de volver a nuestra mesa.
mani-crudo-por-100g|Maní crudo por 100g
mani-con-cascara-x100-gr|Mani con cascara x100 gr
mani-sin-sal-por-100g|Mani sin sal por 100g
pasta-de-mani-entre-nuts-natural-x370gr|pasta de mani entre nuts natural x370gr
salsa-de-soja-sakanashi|Salsa de soja Sakanashi
