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19 de octubre de 2026

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Granola casera paso a paso

Granola casera paso a paso

Una receta base de granola al horno, con proporciones fáciles de recordar, ideas para variarla y los secretos para que quede crocante y en clusters.

La granola casera es una de esas preparaciones que, una vez que la hacés, cuesta volver a la comprada. Es simple, se adapta a lo que tengas en la alacena y te permite elegir cada ingrediente: el tipo de avena, los frutos secos, las semillas, el endulzante y las especias. Además, el aroma que deja en la casa mientras se hornea es parte del encanto.

En esta nota te compartimos una receta base, las proporciones para armar tu propia versión y algunos trucos para lograr una granola dorada, crocante y con esos grumitos que tanto gustan.

Qué es la granola

La granola es una mezcla de copos de cereales, generalmente avena, con frutos secos y semillas, unida con un endulzante y una grasa, y tostada al horno hasta que queda crocante. Se diferencia del muesli en que el muesli se come crudo, sin hornear, mientras que la granola pasa por el horno y por eso tiene una textura más crujiente y un sabor más tostado.

Se suele comer con yogur, leche o leches vegetales, sobre frutas frescas, o directamente sola como algo para picar.

La fórmula base

Para no depender de una receta exacta, conviene pensar la granola en partes. Una proporción que funciona muy bien es esta:

1. Cuatro tazas de secos principales: avena arrollada, idealmente gruesa, sola o combinada con otros copos.

2. Una a una taza y media de frutos secos picados grueso: almendras, nueces, castañas de cajú, avellanas o maní.

3. Media taza de semillas: girasol, zapallo, sésamo, lino o chía.

4. Media taza de endulzante líquido: miel, jarabe de arce, jarabe de agave o una mezcla de miel con un poco de mascabo.

5. Un tercio de taza de aceite neutro o aceite de coco derretido.

6. Una pizca de sal y especias a gusto: canela, jengibre en polvo, cardamomo, ralladura de naranja o esencia de vainilla.

7. Al final, después del horno, fruta seca a gusto: pasas, arándanos, dátiles picados, damascos o coco en escamas.

Paso a paso

1. Precalentá el horno a temperatura moderada, alrededor de 160 a 170 grados. Una temperatura más alta dora rápido por fuera pero puede quemar los frutos secos.

2. En un bol grande, mezclá la avena, los frutos secos, las semillas, la sal y las especias secas.

3. En una ollita, calentá apenas el endulzante con el aceite, solo hasta que se integren y queden fluidos. Si usás vainilla o ralladura, sumalas en este momento.

4. Volcá el líquido sobre los secos y mezclá muy bien con una espátula o con las manos, hasta que todos los copos queden brillantes y húmedos.

5. Distribuí la mezcla en una placa grande cubierta con papel manteca, en una capa pareja de uno o dos centímetros. Si la placa queda muy cargada, usá dos.

6. Horneá entre 25 y 35 minutos, según tu horno. Si buscás una granola suelta, revolvé cada diez minutos. Si querés clusters, presioná la mezcla con una espátula antes de hornear y revolvé solo una vez, a mitad de cocción, dando vuelta trozos grandes.

7. La granola está lista cuando está dorada de manera pareja y huele a tostado. Todavía va a estar un poco blanda: se vuelve crocante al enfriarse.

8. Dejala enfriar completamente en la placa, sin tocarla. Recién ahí rompela en trozos y sumá la fruta seca.

Trucos para una granola crocante y en clusters

Los grumitos que se forman en algunas granolas no son casualidad. Hay algunos secretos:

Presionar la mezcla en la placa antes de hornearla, para que los ingredientes queden en contacto.

No revolver demasiado durante la cocción.

Dejarla enfriar completamente antes de moverla. Es en ese momento cuando el endulzante se endurece y une los ingredientes.

Agregar una clara de huevo batida apenas espumosa a la mezcla antes de hornear. Es un truco muy conocido que ayuda a que se formen clusters más firmes.

Otro detalle importante: la fruta seca va siempre al final. Si la horneás con el resto, se endurece y se quema, y pierde su textura tierna.

Variaciones para probar

Una vez que dominás la base, podés jugar con las combinaciones. Algunas ideas:

Granola de cacao: sumá dos o tres cucharadas de cacao amargo a los secos y, al final, trozos de chocolate cuando ya esté fría.

Granola de especias: canela, jengibre, nuez moscada y clavo de olor molido, con nueces y pasas.

Granola tropical: aceite de coco, coco en escamas, castañas de cajú y, al final, mango o ananá deshidratados.

Granola salada: avena, semillas, frutos secos, aceite de oliva, una cucharada de miel, sal, pimentón y comino. Ideal para espolvorear sobre ensaladas o sopas cremosas.

Cómo conservarla

La granola casera, bien fría, se guarda en frascos de vidrio herméticos en un lugar fresco y seco. Así se mantiene crocante varias semanas. Si con la humedad se ablanda, unos minutos en el horno tibio alcanzan para recuperarla.

Si querés regalarla, un frasco de granola con una etiqueta escrita a mano es un regalo casero que siempre se agradece.

En nuestras sucursales y en la tienda online tenemos a granel todos los ingredientes para armar tu propia granola.