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19 de octubre de 2026

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Historia de la yerba mate: de los guaraníes a la ronda de hoy

Historia de la yerba mate: de los guaraníes a la ronda de hoy

Un recorrido por la historia de la yerba mate, desde su uso entre los pueblos guaraníes hasta convertirse en la infusión que comparte la Argentina entera.

Pocas cosas son tan cotidianas en la Argentina como el mate. Lo tomamos en la casa, en el trabajo, en la ruta, en la plaza y en la facultad. Sin embargo, detrás de esa ronda tan familiar hay una historia larga, que atraviesa pueblos originarios, misiones religiosas, ciclos económicos y costumbres que se fueron transformando con el tiempo.

Una planta de la selva paranaense

La yerba mate proviene de un árbol nativo de la región que hoy comparten el noreste de la Argentina, el sur de Brasil y el Paraguay. Su nombre científico es Ilex paraguariensis. En estado silvestre crece en la selva, entre otros árboles, y puede alcanzar una altura considerable, aunque en las plantaciones se poda para mantenerlo bajo y facilitar la cosecha de hojas.

Lo que llega a nuestro mate son las hojas y los palitos de ese árbol, después de un proceso que transforma la hoja verde en la yerba que conocemos.

Los guaraníes y la hoja verde

Mucho antes de la llegada de los europeos, los pueblos guaraníes ya conocían y consumían la yerba mate. La usaban en su vida cotidiana y le daban también un lugar en sus relatos y tradiciones. Existen distintas leyendas guaraníes sobre el origen de la planta, transmitidas de generación en generación, que la presentan como un regalo vinculado a la hospitalidad.

Cuando los conquistadores españoles llegaron a la región, en el siglo XVI, observaron esta costumbre y rápidamente la adoptaron. El hábito se extendió entre criollos y europeos que vivían en la zona.

Las misiones jesuíticas

Un capítulo central de esta historia ocurrió en las misiones jesuíticas, que se establecieron en la región a partir del siglo XVII. Los jesuitas, junto con las comunidades guaraníes que vivían en las reducciones, lograron algo que hasta entonces no se hacía de manera sistemática: cultivar la yerba en plantaciones, en lugar de recolectarla solo de los árboles silvestres de la selva.

Esa producción organizada convirtió a la yerba en un producto de comercio importante, que circulaba por buena parte del territorio sudamericano de la época. Por eso, en muchas fuentes históricas se la menciona como "yerba de los jesuitas" o "té de los jesuitas".

Cuando los jesuitas fueron expulsados de los dominios españoles, en el siglo XVIII, buena parte de ese conocimiento sobre el cultivo se perdió y la producción volvió a depender en gran medida de la recolección en los yerbales silvestres.

Recién a comienzos del siglo XX se retomó con fuerza el cultivo de la yerba mate en plantaciones, especialmente en Misiones y en el norte de Corrientes. Inmigrantes y productores locales fueron desarrollando la actividad, y la yerba se transformó en una de las economías regionales más características del noreste argentino.

Hoy la cadena de producción incluye el cultivo, la cosecha, que en la zona se conoce como tarefa, y varias etapas de elaboración antes de llegar al paquete.

De la hoja al paquete

El proceso de elaboración tiene pasos tradicionales que vale la pena conocer:

1. Cosecha: se cortan las ramas con hojas de las plantas.

2. Sapecado: las hojas se exponen brevemente al fuego o a calor intenso. Este paso detiene los cambios naturales de la hoja y le da parte de su perfil.

3. Secado: la hoja se seca con aire caliente hasta perder la mayor parte de su humedad.

4. Canchado: la hoja seca se tritura de manera gruesa. A ese producto se lo llama yerba canchada.

5. Estacionamiento: la yerba canchada se deja reposar durante un período, de forma natural o en ambientes controlados, para que su sabor se asiente.

6. Molienda y envasado: finalmente se muele y se arman los distintos cortes, con más o menos palo y polvo, según el estilo de cada yerba.

La ronda como costumbre

Más allá de la planta y su producción, lo que hace único al mate es su dimensión social. El cebador prepara la yerba, calienta el agua sin dejarla hervir y va pasando el mate a cada persona de la ronda. Hay códigos que casi todos conocemos: no se mueve la bombilla, se devuelve el mate al cebador, y decir "gracias" suele significar que ya no querés más.

En Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil también se comparte la costumbre, cada uno con sus variantes: el chimarrão brasileño, con yerba muy verde y molida fina; el tereré paraguayo, con agua fría; y el mate uruguayo, de identidad propia.

En la Argentina, el 30 de noviembre se celebra el Día Nacional del Mate, una fecha que recuerda la importancia cultural de esta infusión.

Además del mate tradicional con agua caliente, existen muchas variantes: el mate cocido, preparado como una infusión en taza; el tereré, con agua o jugos fríos, muy popular en el verano; y el mate con hierbas, al que se le suman yuyos como peperina, burrito o cedrón para darle otros aromas. Cada región y cada familia tiene sus preferencias: amargo o dulce, con cáscara de naranja, con más o menos palo.

La yerba mate contiene cafeína de forma natural, algo a tener en cuenta si preferís moderar ese consumo. Si estás embarazada, amamantando, tomás medicación o tenés alguna condición de salud, consultá con tu médico.

Para cerrar

La yerba mate es mucho más que una bebida: es una planta nativa, una historia que une a guaraníes, jesuitas e inmigrantes, una economía regional y, sobre todo, una costumbre compartida. Cada vez que cebás un mate, estás continuando una tradición de siglos. En nuestras sucursales y en la tienda online tenemos yerbas y hierbas serranas a granel para que armes tu mate a gusto.