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Bienestar y descanso

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20 de octubre de 2026

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La hora antes de dormir: cómo armar tu propia rutina de noche

La hora antes de dormir: cómo armar tu propia rutina de noche

Una guía práctica para ordenar la última hora del día con pasos simples: cerrar la cocina, preparar el día siguiente y regalarte un rato tranquilo.

Hay un momento del día que casi nadie planifica: la última hora antes de acostarse. Se llena sola, con lo que va quedando. Los platos, un mensaje que hay que contestar, la tele de fondo, el celular en la mano. Y de golpe es tarde. Esta nota no propone reglas estrictas ni fórmulas mágicas, sino algo más sencillo: pensar esa hora como un tramo con principio y final, y armar una secuencia propia que tenga sentido para tu casa y tus horarios.

Por qué conviene pensar la noche en tramos

Cuando una rutina es demasiado ambiciosa, dura dos días. Por eso funciona mejor dividir la hora en tres tramos cortos, cada uno con un objetivo concreto. No hace falta cronometrar nada: la idea es que el cuerpo y la cabeza reconozcan una sucesión de gestos que se repite noche tras noche.

Pensalo como cuando se cierra un negocio: primero se ordena el salón, después se hace la caja y al final se apagan las luces. En casa pasa algo parecido. Primero lo práctico, después lo personal y al final lo mínimo.

Primer tramo: cerrar el día de la casa

Los primeros veinte minutos pueden dedicarse a dejar la casa en un estado razonable. No se trata de limpiar a fondo, sino de terminar lo que quedó abierto. Algunas ideas:

1. Lavar o acomodar los platos de la cena para no encontrarlos a la mañana.

2. Dejar la mesa limpia y la cocina con la luz principal apagada.

3. Preparar lo que se pueda del desayuno: la taza afuera, el frasco de avena a mano, la pava con agua.

4. Revisar la agenda del día siguiente y dejar las llaves, la billetera o la vianda en un lugar fijo.

Es un tramo activo, de moverse por la casa, y por eso conviene ubicarlo primero. Dejar esto para el final suele terminar en ir y venir cuando ya querés estar en la cama.

Segundo tramo: un rato que sea solo tuyo

Después llega el tramo más personal. Para mucha gente es el momento de una ducha tibia, de ponerse la ropa de dormir, de leer unas páginas o de charlar un rato sin apuro con quien vive en la casa. Lo importante es que sea algo que disfrutes y que no te active demasiado: una discusión por un tema pendiente o una serie con suspenso pueden esperar.

Acá es donde muchas familias argentinas suman una taza caliente. Una costumbre muy difundida es preparar una infusión de hierbas sin cafeína en lugar del último café o del último mate. Las hojas de tilo, la flor de manzanilla y las hojas de melisa son clásicos de la alacena para esta hora, solas o combinadas. Con un filtro infusor para hierbas de acero se prepara en la misma taza: una cucharadita colmada de hierba por taza, agua caliente que no llegue a hervir y unos cinco minutos tapada para que no se escape el aroma. Si te gusta dulce, una cucharadita de miel de abeja pura le da un toque redondo, agregada cuando la infusión ya bajó un poco la temperatura.

El valor de la taza no está en ningún efecto: está en el gesto. Sentarse, esperar que se enfríe un poco, tomarla despacio. Es un pequeño ritual que marca un cambio de ritmo.

Si estás embarazada, amamantando, tomás medicación o tenés alguna condición de salud, consultá con tu médico antes de consumir hierbas.

Tercer tramo: lo mínimo antes de apagar la luz

Los últimos minutos conviene que sean lo más simples posible. Lavarse los dientes, preparar la mesa de luz con lo justo (un vaso de agua, el libro, los anteojos) y bajar la intensidad de las luces de la casa. Mucha gente encuentra útil usar en este tramo solo una lámpara chica de luz cálida, en lugar de la luz de techo.

Si usás el celular como despertador, una opción práctica es programarlo antes de este tramo y dejarlo boca abajo o lejos de la mano. Así el último gesto de la noche no es revisar notificaciones.

Cómo sostener la rutina sin que se vuelva una obligación

Una rutina de noche no tiene que ser perfecta para servir como marco. Algunas sugerencias para que se mantenga en el tiempo:

1. Empezá por un solo tramo. Si hoy no tenés ninguna rutina, probá primero con el cierre de la cocina durante una semana y después sumá lo demás.

2. Escribí tu secuencia en un papel y pegalo en la heladera los primeros días. Ver los pasos ayuda a no saltearlos.

3. Respetá un horario aproximado, también los fines de semana, con algo de margen.

4. Tené las hierbas a mano: un frasco de vidrio bien cerrado con tilo, otro con manzanilla y otro con melisa, lejos de la hornalla y de la luz directa, para que conserven el aroma.

5. Si convivís con otras personas, conversen la rutina. A veces basta con acordar a qué hora se apaga la tele del living.

6. No te castigues si una noche se desarma todo. Al día siguiente se retoma.

Si las dificultades para dormir o el cansancio se sostienen en el tiempo, consultá con un profesional de la salud.

hojas-de-tilo-x10-gr|Hojas de tilo x10 gr

flor-de-manzanilla-x100-gr|Flor de manzanilla x100 gr

hojas-de-melisa-x100-gr|Hojas de melisa x100 gr

miel-de-abeja-pura-x250-gr|Miel de abeja pura x250 gr

filtro-infusor-para-hierbas-de-acero|Filtro infusor para hierbas de acero