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19 de octubre de 2026
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Leches vegetales caseras: almendra, avena y coco
Cómo preparar en casa bebidas vegetales de almendra, avena y coco, con proporciones, tiempos de remojo, trucos de textura y formas de aprovechar el bagazo.
Preparar leches vegetales en casa es más simple de lo que parece. Con una licuadora, un colador fino o una bolsa de tela y un poco de planificación, podés tener una bebida fresca, sin aditivos y con el sabor que vos elijas. Además, cada tipo tiene su personalidad: la de almendra es suave y cremosa, la de avena es dulce y muy económica, y la de coco es rica y perfumada.
Aunque en el uso cotidiano las llamamos leches, en los envases comerciales suelen figurar como bebidas a base de almendra, avena o coco. En esta nota usamos los dos nombres indistintamente.
Para cualquiera de las tres, el equipo es el mismo:
Una licuadora o procesadora con buena potencia.
Una bolsa para leches vegetales, un lienzo de algodón limpio o un colador muy fino.
Un bol grande y una botella o frasco de vidrio con tapa.
Agua filtrada o hervida y enfriada.
Leche de almendras
Es probablemente la más conocida y la más versátil.
1. Poné una taza de almendras crudas en un bol, cubrilas con abundante agua y dejalas en remojo entre 8 y 12 horas, en la heladera si hace calor. El remojo las ablanda y hace que la bebida quede más cremosa.
2. Descartá el agua del remojo y enjuagá las almendras.
3. Llevalas a la licuadora con tres a cuatro tazas de agua fresca. Con menos agua obtenés una leche más espesa; con más, una más liviana.
4. Licuá uno o dos minutos, hasta que la mezcla esté blanca y espumosa.
5. Colá a través de la bolsa o del lienzo, apretando bien para extraer todo el líquido.
6. Si querés, volvé a licuar el líquido con una pizca de sal, un dátil sin carozo, un poco de miel o unas gotas de vainilla.
Si las almendras están peladas, la bebida queda más blanca y de sabor más delicado. Con piel, el sabor es un poco más intenso.
Leche de avena
Es la más económica y la más rápida, pero tiene un secreto: la avena se pone gomosa si se la trabaja de más o se la calienta.
1. Poné una taza de avena arrollada en un bol, cubrila con agua y dejala unos minutos. Después colá y enjuagá bien. Este paso es opcional, pero ayuda a que quede menos espesa.
2. Llevá la avena a la licuadora con cuatro tazas de agua bien fría.
3. Licuá poco tiempo, unos 20 a 30 segundos. Si licuás más, se calienta y queda con textura viscosa.
4. Colá con una bolsa o un lienzo, sin apretar demasiado al final, por el mismo motivo.
5. Endulzá y aromatizá a gusto: un dátil, canela, vainilla o una pizca de sal.
Un consejo importante: no la calientes a hervor, porque se espesa mucho. Para tomarla caliente, entibiala suavemente.
Leche de coco
La leche de coco casera tiene una textura cremosa y un aroma intenso. Se puede preparar con coco rallado seco.
1. Poné una taza de coco rallado sin azúcar en la licuadora.
2. Agregá dos a tres tazas de agua caliente, sin que esté hirviendo. El agua caliente ayuda a extraer la grasa y el sabor del coco.
3. Dejá reposar unos minutos y licuá dos minutos.
4. Colá con una bolsa o lienzo, apretando bien.
Al enfriarse en la heladera, la grasa del coco sube y se solidifica en la superficie. Es normal: agitá antes de usar o entibiá un poco para que vuelva a integrarse. Esa capa también se puede separar y usar como crema de coco en postres o salsas.
Cómo conservarlas
Las leches vegetales caseras no tienen conservantes, así que duran poco. Guardalas en un frasco de vidrio limpio, bien tapado, en la parte más fría de la heladera, y consumilas dentro de los tres o cuatro días. Es normal que se separen en capas: agitá antes de servir. Si notás olor agrio, sabor raro o textura cortada, descartala.
Una buena idea es preparar cantidades chicas, para no desperdiciar.
Qué hacer con el bagazo
Lo que queda en la bolsa después de colar se llama bagazo u okara, y se puede aprovechar.
El de almendras se puede secar en el horno a temperatura muy baja y procesar para obtener una harina de almendras desgrasada, ideal para sumar a galletitas, budines o rebozados. También se puede usar húmedo en bocaditos dulces con dátiles y cacao.
El de avena sirve para sumar a masas de panqueques, budines, hamburguesas de legumbres o al pan casero.
El de coco, tostado en una sartén o en el horno, se usa en granolas, galletitas o como cobertura de postres.
Ideas para usarlas
Además de tomarlas solas, estas bebidas funcionan muy bien en licuados, en el café, en avena cocida, en panqueques, en budines y en salsas blancas. La de avena es muy buena para el café con leche por su cuerpo. La de almendras va bien en licuados y postres. La de coco brilla en curries, arroces con leche y helados caseros.
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