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20 de octubre de 2026

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Mates de calabaza, madera y metal: cómo curarlos y cuidarlos para que duren años

Mates de calabaza, madera y metal: cómo curarlos y cuidarlos para que duren años

Cada material pide su cuidado. Te contamos cómo curar un mate de calabaza o de madera, cómo limpiarlo y cómo evitar el moho.

Elegir un mate es una decisión más personal de lo que parece. Hay quienes no cambian su calabaza por nada, quienes prefieren la madera por el sabor que va tomando con los años y quienes eligen el metal, el vidrio o la cerámica por lo práctico. Cada material tiene su encanto, pero también sus cuidados. Un mate de calabaza bien curado puede acompañarte durante años; uno mal cuidado puede rajarse o llenarse de moho en pocas semanas. En esta nota repasamos los tipos más comunes, cómo curar los que lo necesitan y cómo mantenerlos en buen estado.

Calabaza: el mate original

La calabaza es el recipiente tradicional del mate. Se trata del fruto seco y vaciado de una planta de la familia de los zapallos, que en distintas regiones se conoce como porongo o galleta según su forma. Los porongos son más altos y con cuello; las galletas, más bajas y anchas.

Es un material natural y poroso, y por eso absorbe parte del sabor de la yerba. Eso es justamente lo que buscan los materos: con el uso, la calabaza "se hace" y el mate sale cada vez más redondo. La contracara es que necesita curado al principio y cuidados constantes, porque la humedad que queda adentro puede generar moho.

Cómo curar un mate de calabaza

El curado sirve para sellar los poros de la calabaza, desprender los restos de pulpa que quedan adentro y preparar el recipiente para el uso diario. Hay varias formas, pero la más difundida es con la misma yerba:

1. Llená el mate con yerba usada o nueva, bien húmeda, y completá con agua caliente, no hirviendo.

2. Dejalo reposar unas 24 horas en un lugar fresco.

3. Al día siguiente, vaciá la yerba y raspá suavemente el interior con una cuchara para retirar la pielcita que se desprende. No hace falta llegar al fondo con fuerza.

4. Repetí el proceso dos o tres veces, hasta que el interior quede liso y ya no se desprendan restos.

5. Enjuagá con agua caliente y dejalo secar boca abajo, en un lugar ventilado y sin sol directo.

Para el curado conviene usar una yerba tradicional, de sabor marcado, o una yerba con palo, como la misma que vas a tomar después. Algunas familias tienen sus propias variantes, pero el principio es siempre el mismo: humedad, tiempo y raspado suave.

Mates de madera: algarrobo, palo santo y otros

Los mates de madera son muy populares, sobre todo los de algarrobo, que tienen tradición en el norte del país, y los de palo santo, conocidos por su aroma particular. La madera también es porosa y aporta su propio carácter al mate.

El curado es parecido al de la calabaza: llenarlo con yerba húmeda y agua caliente, dejar reposar un día y repetir un par de veces. Lo que cambia es el cuidado posterior. La madera puede rajarse si pasa de mucha humedad a mucho calor de golpe, así que conviene evitar dejarlo al sol o cerca de la hornalla.

Metal, vidrio, cerámica y acero: los prácticos

Los mates de acero inoxidable, vidrio, cerámica o los térmicos de doble pared no necesitan curado. Se lavan con agua caliente y un poco de detergente antes del primer uso, y listo. No absorben sabores, son fáciles de limpiar y resultan ideales para quien toma mate en la oficina o en viaje.

Hay muchos mates que combinan materiales: calabaza forrada en cuero, virolas de alpaca, interiores de vidrio con exterior de madera. En esos casos, lo que define el cuidado es el material que está en contacto con la yerba.

Cómo evitar el moho

El gran enemigo de los mates naturales es el moho. Aparece cuando la yerba queda adentro durante horas o cuando el mate se guarda húmedo. Algunas reglas simples:

1. Vaciá el mate apenas termines de tomar. Dejar la yerba "para después" es la causa principal del moho.

2. Enjuagá con agua caliente, sin detergente en los mates de calabaza o madera, porque el jabón se absorbe y deja gusto.

3. Secalo boca abajo y en un lugar aireado. No lo guardes en un cajón cerrado si todavía está húmedo.

4. Si aparecen manchitas, raspalas con una cuchara y pasá un poco de agua caliente. Algunos usan una pasta de bicarbonato de sodio con unas gotas de agua para limpiar zonas puntuales, enjuagando muy bien después.

5. Si el moho es extenso, tiene olor feo o se metió en grietas, lo más seguro es descartar el mate y empezar con uno nuevo.

Consejos para que tu mate dure

Más allá del material, hay algunos hábitos que alargan la vida de cualquier mate. Tené un mate para amargo y otro para dulce, porque el azúcar fermenta más fácil y deja sabor. Usá siempre el agua caliente pero no hirviendo, que también cuida la calabaza y la madera. Y no te olvides de la bombilla: un filtro tapado arruina hasta el mejor mate, así que tené a mano un filtro de repuesto y limpiala seguido.

Por último, dale tiempo. Un mate de calabaza o de madera mejora con el uso. Los primeros días puede tener un gusto un poco distinto, pero después de varias semanas de cebadas diarias, empieza a sentirse propio. Y eso, para un matero, no tiene precio.

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