Equipo de Dietéticas Naturalmente
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Huerta
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20 de octubre de 2026
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Plagas comunes en la huerta y cómo manejarlas sin químicos fuertes
Pulgones, caracoles, hormigas y hongos aparecen en toda huerta casera. Cómo reconocerlos y qué recursos simples usan los huerteros.
Tarde o temprano pasa: una mañana salís al balcón y encontrás las lechugas mordidas, los brotes del tomate cubiertos de bichitos verdes o una pelusa blanca en las hojas del zapallo. Es parte de tener huerta. La buena noticia es que en una huerta casera chica casi siempre se puede convivir con las plagas y mantenerlas a raya con observación, paciencia y recursos sencillos, sin recurrir a productos agresivos. En esta nota repasamos las visitas más frecuentes en las huertas de Buenos Aires y lo que suelen hacer los huerteros para manejarlas.
Mirar antes de actuar
La herramienta más útil no se compra: es recorrer la huerta seguido. Dar vuelta las hojas, mirar los brotes nuevos, revisar el pie de las plantas. Una plaga detectada cuando son diez bichos se maneja con los dedos; la misma plaga descubierta dos semanas después puede llevarse la planta.
También conviene recordar que no todo bicho es enemigo. Las vaquitas de San Antonio, las crisopas, las arañitas y muchas avispas pequeñas se alimentan de otros insectos. Una huerta con flores, variedad de plantas y sin venenos atrae a estos aliados, que hacen buena parte del trabajo.
Y una planta bien regada, con sol suficiente y en un sustrato adecuado, suele resistir mejor los ataques que una planta estresada. Muchas veces la plaga es la señal de que algo más está fallando.
Pulgones, cochinillas y mosca blanca
Los pulgones son pequeños insectos verdes, negros o grises que se juntan en los brotes tiernos y debajo de las hojas. Suelen aparecer con fuerza en primavera, justo cuando las plantas largan crecimiento nuevo. La mosca blanca se nota porque, al mover la planta, sale una nubecita de insectos diminutos.
Primero, lo mecánico: un chorro de agua fuerte, o pasar los dedos o un algodón húmedo, saca buena parte de la colonia. Las hojas muy atacadas se pueden cortar y descartar.
Entre los preparados caseros más difundidos está el macerado de ajo: se pican unos cuantos dientes, se dejan en agua uno o dos días, se cuela y se pulveriza sobre las plantas. Si no tenés ajo fresco, hay quienes lo improvisan con ajo granulado. Otro clásico de la huerta orgánica es el purín de ortiga, que se prepara dejando ortiga en agua durante varios días hasta que fermenta; con ortiga seca se usa bastante menos cantidad que con la fresca. Tiene un olor fuerte, así que conviene hacerlo en un balde con tapa y lejos de la ventana. En ambos casos, probá primero en unas pocas hojas y aplicalos al atardecer, nunca a pleno sol.
Caracoles, babosas y bichos bolita
Salen de noche y después de las lluvias, y se ensañan con las lechugas, los plantines recién trasplantados y las frutillas. El rastro brillante en las macetas los delata.
Lo más efectivo en una huerta chica es la recolección a mano: salir con una linterna a la noche, sobre todo después de regar, y levantarlos. También funcionan las trampas de refugio: una teja o una tabla húmeda apoyada en el piso, donde se esconden de día y es fácil juntarlos. Muchos huerteros rodean los plantines con barreras ásperas o secas, como cáscara de huevo triturada o aserrín, que les resultan incómodas de cruzar.
Hormigas
Las hormigas en la huerta suelen ir de la mano de los pulgones, porque se alimentan de la sustancia dulce que estos dejan. Controlar los pulgones ya baja mucho su presencia. Las cortadoras, en cambio, pueden pelar una planta en una noche.
Entre los recursos caseros más repetidos está espolvorear canela molida en los caminos y alrededor de las macetas, porque su aroma las desorienta; también se usa borra de café. Los resultados son variables y hay que reponerlos después de cada riego o lluvia. Seguir el camino hasta el hormiguero y trabajar ahí suele dar mejores resultados que actuar solo sobre la planta.
Hongos: oídio y mal de los almácigos
El oídio se reconoce como un polvillo blanco sobre las hojas, muy común en zapallos, zapallitos, pepinos y calabazas hacia fines del verano, cuando hay días húmedos y noches frescas. Ayuda regar al pie, sin mojar las hojas, y dejar espacio entre plantas para que circule el aire. Una receta casera muy difundida es disolver una cucharadita de bicarbonato de sodio en un litro de agua con unas gotas de jabón blanco neutro, y pulverizar las hojas afectadas. Las hojas muy manchadas conviene retirarlas.
En los almácigos, a veces los plantines recién nacidos se doblan en la base y se caen: es el llamado mal de los almácigos. Se asocia al exceso de humedad y a la falta de ventilación. Regar menos y por abajo es la primera medida. Hay huerteros que riegan las bandejas con infusión fría de flor de manzanilla o espolvorean canela sobre la superficie, una costumbre muy extendida en la huerta casera.
Rutina práctica para una huerta sana
1. Recorré la huerta cada dos o tres días y revisá el revés de las hojas.
2. Sembrá flores entre las verduras, como caléndula, capuchina o copete, para atraer insectos útiles.
3. Rotá los cultivos de lugar cada temporada para que las plagas no se instalen.
4. Usá cualquier preparado casero con moderación, probando siempre en pocas hojas, y lavá bien las verduras antes de comerlas.
5. Etiquetá los preparados y guardalos fuera del alcance de chicos y mascotas; el purín y los macerados no son para consumo.
6. Aceptá un poco de daño: una hoja mordida no arruina una cosecha, y una huerta viva siempre tiene algo de movimiento.
ortiga-x100-gr|Ortiga x100 gr
ajo-granulado-por-100g|Ajo granulado por 100g
canela-molida-por-100g|Canela molida por 100g
bicarbonato-de-sodio-x100-gr|Bicarbonato de sodio x100 gr
flor-de-manzanilla-x100-gr|Flor de manzanilla x100 gr
