Equipo de Dietéticas Naturalmente
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20 de octubre de 2026
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Semillas de zapallo y girasol: tostadas, en panes y ensaladas
Dos semillas muy versátiles que ganan muchísimo con un buen tostado. Ideas para sumarlas a panes, ensaladas, salsas y snacks caseros.
Las semillas de zapallo y de girasol son dos de las más fáciles de incorporar a la cocina diaria. Tienen sabor suave, se consiguen peladas y listas para usar, y con unos pocos minutos en la sartén se transforman en un ingrediente crocante y aromático que mejora una ensalada, una sopa o un pan casero. Además, son dos semillas con mucha historia en nuestro continente: el zapallo y el girasol son plantas americanas, cultivadas por los pueblos originarios mucho antes de que llegaran a otras partes del mundo. En esta nota nos enfocamos en cómo tostarlas bien y en distintas maneras de usarlas.
Dos semillas, dos caracteres
Las semillas de zapallo peladas, que en México y en buena parte de América se conocen como pepitas, son verdes, planas y algo alargadas. Su sabor es suave, levemente vegetal, y al tostarlas se inflan un poco y hacen un ruidito característico.
Las semillas de girasol peladas son más chicas, de color gris claro, y tienen un sabor que recuerda un poco al maní cuando se tuestan. Argentina es un país con mucha tradición en el cultivo de girasol, así que es una semilla muy nuestra.
Las dos se pueden comer crudas, pero el tostado cambia completamente su sabor y su textura. Vale la pena dedicarle esos minutos.
Cómo tostarlas en sartén o en horno
En sartén es lo más rápido. Calentá una sartén de fondo grueso, sin aceite, a fuego medio. Agregá las semillas en una sola capa y movelas constantemente con una cuchara de madera. Las de zapallo están listas cuando se inflan, empiezan a saltar y tienen algunos puntos dorados, en unos 4 o 5 minutos. Las de girasol tardan algo parecido y se ponen doradas y perfumadas. Retiralas enseguida a un plato frío, porque el calor de la sartén las sigue tostando.
En horno conviene cuando hacés cantidad. Distribuílas en una placa, en una sola capa, y llevalas a horno medio entre 8 y 12 minutos, moviéndolas a mitad de camino.
Si las tostás juntas, tené en cuenta que las de girasol pueden dorarse un poco antes. Controlá de cerca y no te alejes de la cocina: pasan de doradas a quemadas en muy poco tiempo.
Versiones condimentadas para picar
Con las semillas ya tostadas y todavía calientes, podés darles distintos sabores:
1. Con salsa de soja: apagá el fuego y agregá una cucharada de salsa de soja por cada taza de semillas. Revolvé rápido hasta que se evapore el líquido y se peguen. Quedan saladas y muy sabrosas.
2. Con pimentón ahumado: rociá con unas gotas de aceite, espolvoreá pimentón ahumado, sal y una pizca de ají molido, y mezclá.
3. Con curry: un poco de aceite, curry suave y sal.
4. Dulces: una cucharadita de miel y una pizca de canela con las semillas calientes. Extendelas en un papel manteca para que no se peguen entre sí al enfriarse.
Cualquiera de estas mezclas es ideal para tener en un frasco y picar entre comidas, o para llevar en el bolso.
En panes y masas
Las semillas le dan textura y sabor a cualquier pan casero. Hay dos formas de sumarlas.
En la masa: agregá entre media y una taza de semillas, tostadas o crudas, cada medio kilo de harina, cuando la masa ya esté formada. Amasá para distribuirlas bien. Si las tostás antes, el sabor va a ser más intenso.
Por encima: pincelá el pan con agua, leche o huevo batido justo antes de hornear y presioná las semillas sobre la superficie para que se adhieran. Quedan doradas y crocantes.
También funcionan muy bien en galletas de avena, en grisines, en masas de tarta integrales y en barritas caseras.
En ensaladas, sopas y salsas
Un puñado de semillas tostadas convierte una ensalada simple en un plato más completo. Combinan muy bien con hojas verdes, zapallo asado, remolacha, queso fresco y un aderezo con limón. Las de zapallo, en particular, quedan muy bien con zapallo o calabaza asados: es un guiño al mismo origen.
En sopas cremas, sumalas al servir, junto con unas gotas de aceite de oliva o de aceite de semillas de calabaza, que tiene un color verde oscuro y un sabor tostado muy particular. Se usa en crudo, como terminación.
También podés hacer un pesto distinto: procesá un puñado de albahaca o perejil, un diente de ajo, media taza de semillas de zapallo tostadas, queso rallado, aceite de oliva y sal. Queda un pesto de color verde intenso, ideal para pastas o para untar.
Y en la cocina mexicana, las pepitas molidas son la base de salsas tradicionales como el pipián. Una versión casera simple se hace procesando semillas tostadas con tomate, cebolla, ajo y caldo, y cocinando unos minutos.
Cómo conservarlas
Guardá las semillas crudas en frascos de vidrio herméticos, en un lugar fresco y oscuro. Si hace mucho calor o compraste cantidad, la heladera es una buena opción.
Las semillas tostadas pierden lo crocante con la humedad. Dejalas enfriar por completo antes de guardarlas y consumilas dentro de las dos semanas.
Si notás olor rancio o un sabor amargo fuera de lo normal, descartalas.
Tostá en pequeñas cantidades, lo que vayas a usar en los próximos días: así siempre tenés semillas en su mejor punto.
semillas-de-zapallo-x100-gr|Semillas de zapallo x100 gr
semillas-de-girasol-x100-gr|Semillas de girasol x100 gr
salsa-de-soja-sakanashi|Salsa de soja Sakanashi
pimenton-ahumado-x100-gr|Pimenton ahumado x100 gr
aceite-de-calabaza-x100ml-solazteca-brtlj|Aceite de semillas de calabaza x100ml Solazteca sin tacc
