Equipo de Dietéticas Naturalmente
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Huerta
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20 de octubre de 2026
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Sustratos y macetas: cómo elegirlos para que tu huerta crezca bien
La maceta y la mezcla de tierra son el mundo entero de la raíz. Qué tamaño, qué material y qué sustrato conviene para cada cultivo.
Antes de pensar en qué sembrar, conviene mirar dónde va a vivir cada planta. En un balcón, un patio o una terraza, la maceta y lo que pongamos adentro son todo el universo de la raíz: de ahí saca agua, aire y alimento. Elegir bien el recipiente y la mezcla evita muchos de esos problemas que después parecen misteriosos, como hojas amarillas, plantas que se quedan chiquitas o macetas que siguen encharcadas tres días después de regar. En esta nota repasamos qué tener en cuenta, sin tecnicismos y pensando en el clima templado de Buenos Aires, con veranos calurosos e inviernos de heladas suaves.
Por qué no alcanza con la tierra del jardín
La tierra que sacamos de un cantero funciona bien en el suelo, donde tiene profundidad, lombrices y espacio para drenar. Metida en una maceta se comporta distinto: con los riegos se compacta, se vuelve una masa dura y el agua deja de circular. La raíz necesita tanto agua como aire, y cuando los poros se cierran, se ahoga.
Por eso se habla de sustrato y no de tierra. Un buen sustrato para huerta en maceta tiene tres cualidades: retiene humedad sin quedar barroso, deja pasar el exceso de agua y aporta algo de alimento. Ninguna materia prima cumple todo sola, así que casi siempre se trabaja con mezclas.
Los ingredientes de una buena mezcla
Una receta casera muy usada, y fácil de recordar, combina tres partes:
1. Una parte de tierra negra o tierra fértil, que da cuerpo y algo de nutrientes.
2. Una parte de compost maduro o humus de lombriz, que aporta alimento de liberación lenta y mejora la estructura.
3. Una parte de material que aligere, como perlita, cáscara de arroz o fibra de coco, para que entre aire y el agua no se estanque.
Las proporciones se ajustan según el cultivo. Las aromáticas mediterráneas, como el romero y el tomillo, prefieren mezclas más sueltas y pobres, con más material drenante y menos compost. Las de hoja, como la lechuga o la acelga, y las que dan fruto, como el tomate, agradecen una mezcla más rica.
Si tenés compost en casa, ahí terminan muchos restos de la cocina: La borra del café molido y la yerba usada del mate son dos clásicos del tacho de compost argentino: conviene sumarlas al compost y no directamente a la maceta en cantidad, porque solas pueden apelmazarse o formar una costra en la superficie. Una vez que se integran con el resto de los materiales, pasan a ser parte de una mezcla más pareja.
Maceta de barro, plástico, tela o cajón
Cada material tiene su personalidad y conviene conocerla:
1. Barro o terracota: respira, deja que la tierra se seque más rápido y mantiene la raíz más fresca. Ideal para aromáticas que odian el exceso de agua. En pleno verano, en un balcón al sol, hay que regar más seguido.
2. Plástico: liviano, barato y retiene más la humedad. Viene bien en balcones muy expuestos. Los colores oscuros se calientan mucho al sol de enero, así que conviene elegir tonos claros o cubrirlos.
3. Bolsas de tela o macetas textiles: drenan muy bien y la raíz no se enrosca contra las paredes. Se secan rápido, así que piden atención en verano.
4. Cajones de madera: lindos para armar canteros elevados. Si no están tratados, duran algunas temporadas; forrarlos por dentro con un plástico perforado ayuda a que la madera no se pudra tan rápido.
En cualquier material, los agujeros de drenaje no son negociables: sin ellos, el agua se acumula abajo y pudre las raíces.
Qué tamaño necesita cada cultivo
Una regla práctica: cuanto más grande la planta y cuanto más tiempo vive, más tierra necesita. Algunas referencias orientativas:
1. Aromáticas como albahaca, perejil o ciboulette: macetas de 15 a 20 centímetros de profundidad.
2. Lechugas, rúcula, rabanitos y otras de hoja o raíz corta: jardineras de unos 20 centímetros de profundidad.
3. Acelga, espinaca y frutillas: entre 20 y 25 centímetros.
4. Tomate, morrón y berenjena: macetas grandes, de 30 a 40 centímetros de profundidad y otro tanto de ancho, o más.
5. Arbustos aromáticos como el romero o el cedrón: recipientes amplios y pesados, que no se vuelquen con el viento.
En maceta chica la tierra se seca enseguida y la planta se queda corta. Si dudás, elegí un tamaño más.
Armado, riego y mantenimiento
Para armar la maceta, no hace falta la clásica capa de piedras en el fondo: alcanza con tapar los agujeros con un trozo de malla o una teja rota para que no se escape la tierra. Llená con el sustrato apenas humedecido, sin apretar de más, y dejá uno o dos centímetros libres arriba para que el agua no se desborde.
El riego se decide tocando: si a dos o tres centímetros de profundidad la tierra está seca, regá hasta que el agua salga por abajo. Después, vaciá el platito para que la raíz no quede en remojo. En los días de calor fuerte de diciembre a febrero, lo mejor es regar temprano a la mañana o al atardecer.
Cubrir la superficie con una capa de hojas secas o paja ayuda a que la tierra no se reseque ni se forme costra. Y cada temporada, al cambiar de cultivo, conviene renovar parte del sustrato o sumarle compost nuevo, porque las plantas se van llevando los nutrientes.
Consejos para empezar sin complicarte
1. Empezá con pocas macetas grandes antes que con muchas chiquitas: son más fáciles de mantener.
2. Agrupá las plantas según su sed: las aromáticas mediterráneas por un lado, las de hoja por otro.
3. Ubicá las macetas donde reciban al menos cinco o seis horas de sol si querés cosechar hortalizas.
4. Mientras tus plantas crecen, tener en la alacena romero, tomillo y albahaca secos te permite cocinar con esos sabores todo el año, y comparar después con lo que coseches.
cafe-tostado-molido-por-100g|Café tostado molido por 100g
yerba-mate-elaborada-con-palo-roapipo|yerba mate elaborada con palo, roapipo Tradicional
romero-por-100gr|Romero por 100gr
tomillo-por-100gr|Tomillo por 100gr
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